44 años de la victoria del pueblo vietnamita sobre el imperialismo norteamericano

Vietnam celebra este miércoles 44 años de la victoria sobre Estados Unidos. Una hazaña que implicó inmensos esfuerzos, dejó una huella imborrable en las lucha y estrategia de los pueblos contra el Imperialismo.

El ejército más poderoso del mundo fue derrotado un 30 de abril de 1975 por el heroico pueblo vietnamita, un ejemplo de lucha y dignidad, cuando las tropas revolucionarias, al mando del Frente Nacional de Liberación, con un cerco sobre la ciudad de Saigón, sede del régimen survietnamita, y los municipios circundantes, e impulsando la lucha en las tres regiones estratégicas del territorio sureño, mientras los últimos vestigios imperiales se escapaban por los techos de la Embajada norteamericana.

Luego de diez años de ocupación estadounidense, la Guerra de Vietnam (1964-1975) terminaba y el país se unificaba.

La campaña estratégica Tay Nguyen (Altiplanicie Occidental) del 4 de marzo al 3 de abril de 1975, con el asalto al punto clave de Buon Ma Thuot, cabecera de la provincia de Dak Lak, dio inicio a la Ofensiva General y a los levantamientos populares de la Primavera de 1975.

El 29 de abril, el ejército revolucionario al mando del Frente Nacional de Liberación (FNL), lograba penetrar en la sede del régimen survietnamita, apoyado y dirigido por Estaos Unidos, donde los imperialistas aceptaban la derrota y sus soldados se entregaban a las fuerzas del Vietcong lideradas por el Partido Comunista de Vietnam (PCV), mientras sus tropas izaban la bandera del Gobierno Revolucionario.

1945

Los orígenes del conflicto se remontan al 2 de septiembre de 1945, cuando la insurrección general liderada por Ho Chin Minh logró la independencia del país de Francia, con la proclamación de un nuevo Estado. Las tropas colonialistas francesas regresaron a Vietnam donde fueron derrotadas, tras nueve años de enfrentamientos, por el pueblo entero al mando del General Vo Nguyen Giap en la Batalla de Dien Bien Phú.

1954

Tras la conferencia sobre Indochina, en julio de 1954, Vietnam quedó dividido, el Norte se constituía como un Estado socialista mientras que el Sur se erigía bajo carácter capitalista. El Norte bajo el apoyo de la Unión Soviética y los países socialistas del mundo, en la defensa de la autodeterminación de los pueblos y de su soberanía; el Sur bajo la órbita de Estados Unidos y sus aliados, cuyo objetivo era impedir la expansión del comunismo en Asia.

Desde entonces, Estados Unidos se instaló en Saigón para intentar derrotar al Gobierno de Ho Chi Minh, lo que dará surgimiento a la guerrilla del FNL para combatir a cualquier fuerza de intervención extranjera y al Gobierno títere de Vietnam del Sur. Durante la década del ’60 el Vietcong intensificó sus operaciones lo que le valió el envío de 10 mil tropas estadounidenses por parte del Gobierno de John F. Kennedy. En agosto de 1964 el Gobierno de Estados Unidos, presidido por Lyndon B. Johnson, provocó la auto-agresión de un buque estadounidense en lo que harían llamar los “incidentes del Golfo de Tonkín”, cuyo pretexto utilizaron para dar inicio a la guerra aérea de destrucción contra el Norte de Vietnam.

1965

A comienzos de marzo de 1965 desembarcaron tropas estadounidenses -que hacia fines de la década alcanzarían el medio millón de soldados a los que se sumarían más de un millón de solados saigoneses agrupados en el Sur-, en las proximidades de la ciudad portuaria de Da Nang, para llevar adelante un plan de invasión y derrocamiento del Vietcong, cuyo ejército contaba con el apoyo incondicional de la población rural pobre. Comenzaron entonces las fuerzas estadounidenses con la guerra química, arrojando Napalm y millones de litros del llamado “Agente Naranja”. Sus consecuencias perduran hasta el día de hoy, cáncer, malformaciones congénitas, abortos espontáneos y otros trastornos experimenta el pueblo vietnamita.

1971

Desde 1971, las tropas imperialistas habían comenzado a perder, sin lograr un control de las fronteras entre Vietnam, Laos y Cambodia y con el fracaso de la “guerra meteorológica” que tenía por objetivo dañar los diques y represas del Norte, pero Estados Unidos no se resignaba a la derrota, el Gobierno por entonces al mando de Richard Nixon mantenía su idea de dominar y exterminar a las fuerzas de liberación.

El 27 de enero de 1973, Estados Unidos y Vietnam del Norte firmaron un armisticio, sin embargo la agresión imperialista continuó dos años más. Ante las violaciones del acuerdo y el evidente deterioro de las tropas estadounidenses, a comienzos de 1974 las fuerzas revolucionarias vietnamitas prepararon la ofensiva final por la liberación.

El 10 de marzo de 1975 dieron inicio a la ofensiva en la ciudad de Buon Me Thuot, concentrando el ataque allí en lugar de la periferia, arremetiendo contra las bases exteriores y dividiendo al país en dos, lo que provocó una caída escalonada de los principales puntos militares. Hacia fines de abril, la ofensiva se había generalizado, por lo que el Veitcong decide atacar los reductos de las tropas estadounidenses -que ya habían comenzado a retirarse discretamente- y el ejército survietnamita con la toma final de la ciudad de Saigón, que pasaría a llamase Ho Chi Minh tras la irrupción el 30 de abril de tropas revolucionarias en el Palacio Presidencial con tanques estadounidenses.

¿Podemos viajar seguros los españoles por el Mundo?

Cuando planteamos esta pregunta no lo hacemos refiriéndonos a la gran cantidad de imponderables (o no tanto) que se nos pueden presentar a la hora de viajar, lo cual nos llevaría a formular la pregunta del estilo “¿es seguro viajar por el Mundo?”. Obviamente, una pregunta de ese calado es amplísima y prácticamente carece de una respuesta uniforme o unívoca, ya que dicha respuesta dependerá del lugar o lugares elegidos para viajar y de la forma de ser y de actuar de cada viajero. No, no nos referimos a esa pregunta.

Al plantear esta cuestión nos estamos refiriendo a si los españoles estamos seguros cuando viajamos al exterior, entendiendo por ello si tendremos el respaldo, protección y amparo suficientes por parte de la diplomacia española en caso de que algo nos ocurriera. El términos generales se puede decir que las representaciones y legaciones españolas en el exterior responden bien cuando se trata de casos individuales, como por ejemplo en el caso de accidentes de españoles cuando están de viaje, de desapariciones, secuestros, de detenciones o condenas de españoles por tribunales extranjeros, etc…

Ciertamente, se puede observar que en estos supuestos, en los que los grupos de españoles son reducidos y no hay implicadas cuestiones políticas de calado, nuestra diplomacia exterior se mueve bien, o al menos no mal. Sin embargo, el problema se presenta cuando los grupos de españoles afectados son mayores y, especialmente, cuando se ven implicados aspectos de calado político internacional, supuestos en los que la situación comienza a variar de cariz de forma sensible.

Efectivamente, desde hace algunos años venimos asistiendo a acontecimientos realmente preocupantes en los que se han visto inmersos españoles durante sus viajes por el exterior, siendo el caso más reciente el de los incidentes en Túnez, unos incidentes en los que cerca de mil españoles se han visto atrapados en medio del caos sin poder salir del país magrebí, lo que, siendo grave, resulta aún más preocupante si comprobamos que la actitud de nuestra diplomacia exterior ha sido, cuando menos, pasiva, por no decir indolente, actitud que se agrava si la comparamos por la de otros países europeos que inmediatamente evacuaron de Túnez a sus nacionales que así lo solicitaron.

En tal sentido, los testimonios de los españoles que han permanecido aislados en Túnez durante estos días son realmente escalofriantes, testimonios que vienen a describir una situación límite en un país sumido en el caos, con saqueos por las calles, bandas armadas destrozando todo a su paso, detenidos por la policía encañonados en el suelo, falta de abastecimiento de comida y bebida y atrincheramientos en los hoteles de turistas por ser un riesgo real para la seguridad personal salir a la calle.

Mientras tanto, la respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación era que no se iba a evacuar a ningún español de Túnez y que los españoles que se encontraban en aquel país estaban bien, limitándose la actuación del Ministerio a recomendar no viajar a Túnez. Igualmente, la respuesta del Consulado Español en Túnez a los españoles que acudían a aquél solicitando ayuda para salir del país era que tenían que gestionarlo ellos mismos con su correspondiente touroperador. En una palabra: desamparo.

Y es que la pasividad del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación español resulta sangrante máxime cuando se contempla que, cuando la mayoría de los españoles ya han salido de Túnez por sus propios medios, viene a anunciar que va a crear un “gabinete de trabajo” encargado de gestionar la salida de los españoles de Túnez, una vez que la situación prácticamente se ha solventado y el grupo de españoles que queda atrapado en Túnez ya es más que reducido. Una actuación “a toro pasado” que vuelve a poner de manifiesto la inoperancia de los últimos años de un Ministerio y una diplomacia exterior que han hecho aguas en asuntos similares, como ocurrió en el caso de los españoles agredidos en Marruecos por la policía marroquí, caso en el que las autoridades españolas, además de mirar para otro lado, concluyeron finalmente en posicionarse del lado del Gobierno alauí.

Por todo ello, la pregunta con la que abrimos este artículo adquiere en estos momentos especial relevancia, máxime si tenemos en cuenta la posibilidad de que hechos como los de Túnez se repitan en otros países de la zona especialmente turísticos, o bien en otros países del Mundo con riesgo de desestabilizaciones políticas que puedan llevar a que turistas españoles queden atrapados en aquellos países sin respuesta alguna de su Gobierno, mientras ven cómo los nacionales de otros países occidenatles son evacuados y amparados por sus respectivos gobiernos.

Ciertamente el panorama parece poco alentador, situándonos ante escenarios en los que la diplomacia exterior española está más preocupada por las grandes cuestiones de política internacional para dejar de lado las cuestiones que realmente son importantes, siendo una de ellas, cómo no, la defensa y protección de sus nacionales en el exterior.

En cualquier caso, nos felicitamos por el hecho de que la mayoría de los españoles que quedaron aislados en Túnez hayan podido regresar a España, por sus propios medios, eso sí, y recibiendo la callada por respuesta de las autoridades españolas, las cuales han actuado mal y tarde en una situación terrible para unos españoles que simplemente fueron a Túnez a pasar unas vacaciones y que, sin comerlo ni beberlo, se encontraron envueltos en un conflicto en el que sus vidas realmente llegaron a correr peligro. Y es que nos estamos acostumbrando a que, en los últimos tiempos, en situaciones similares, franceses, británicos, alemanes o estadounidenses sean los primeros en ser amparados por sus respectivos gobiernos, quedando para el final los españoles, perdidos en la incertidumbre y el desasosiego por la inacción de nuestra diplomacia exterior.